miércoles, 3 de agosto de 2011

FALTA PIEL

La llamada generalmente "historia del arte" suele incluír tan sólo un compilado con formato de texto liceal que nos hace un recorrido bastante básico por los años, nombres y eventos de la pintura, arquitectura y escultura. A veces incluye este canon también otras prácticas menos "tradicionales", como el cine en sus  inicios o la fotografía, y quizás tengamos la suerte de encontrar en uno de estos textos una ligera mención pasajera a otras disciplinas, como la literatura o ciertas prácticas futuristas y dadaístas propias de las vanguardias. Si bien creo que uno puede obtener información de estos volúmenes, me irrita bastante el hecho de que algo tan amplio como es el arte se canonice al punto de reducir su espectro sólo a estas pequeñas manifestaciones.
Y me QUEMA, sobre todo, esa exclusión silenciosa y marginal que existe en las llamadas artes, ese latente pedestal en nuestras conciencias que deja en el fondo de un barril gigante los restos masacrados... ¡DEL TEATRO Y DE LA DANZA!. Y nada menos que de estos dos hermosos pilares de la humanidad expuesta, estas excelentes formas de la expresión que se han atrevido a saltar una y otra vez al vacío y a no conformarse con el plano del pensamiento... El teatro y la danza, que a veces son brazos diferentes de una misma entidad, los más sagaces y vivos, aplastados por un sistema dominante de absoluta ignorancia... Y doy un paso adelante y culpo a las formas de la manipulación mediática y a la historia misma de que esto ocurra: miles de volúmenes falsamente ilustrados haciendo gala de verdades vanas, una entera civilización de cabezas flotantes sin cuerpo, sin movilidad, sin espacio más que el interno. No critico aquí a la imaginación ni a los posibles estadios internos, que me parecen ominosos; critico la enorme pesa retorcida colocada sobre aquello que decimos "racionalidad", esa bolsa de ojos sin muecas y palabras sin sonido que hemos idolatrado tanto hasta el hartazgo colocando al cuerpo frágil y en desuso bajo la carga de rascacielos de metal. Pero he aquí, que lo critico inmóvil, frente a una pantalla y con la espalda hecha pedazos, porque soy otra de esas cabezas sin cuerpo juntando garabatos en un rectángulo blanco. Y esto, en mi opinión, apesta.

Habría que asaltar al mundo por detrás, taparle los ojos y darle un poco de cloroformo, ¡y hacerlo despertar cayendo, cayendo solo, al abismo dulce del espacio sin formas ni estructuras, a la boca abierta del universo pulsante que es escencia y fibra de todo lo vivo!
Cuerpos de alquitrán respirando nubes de motos se mueven en calles de perfecto orden lógico para avanzar hacia lugares de hastío que esconden otros cuerpos agarrotados en máquinas demoledoras de la especie, infértiles, duros, secos, cuerpos de madera compensada en latas de cemento y cal. Y eso que dicen "ARTE" se llama pretendemos que muestre verdades acerca de la fibra interna y del alma de los violines. O que rompa esas fibras, da igual, porque las fibras cada vez están más tristes y más apretadas en un mar de nervios opacos cansados de trotar.

...Secuestrar al mundo y romper todos sus relojes para que dejen de cantar. Invitarlo amablemente a masturbarse frente a nuestros ojos; quizá aprendamos algo nuevo y descubramos al fin DÓNDE ESTÁ EL SEXO DE LOS MUNDOS y cómo funciona.

Y todo esto, señores, señoras, personas sin género específico, todo esto creo que es el núcleo y el corazón de las artes del espacio, esas que la historia discrimina al punto de ni siquiera mencionar su existencia a veces.

No caigamos entonces en lo mismo: en lugar de aferrarnos al plano (que es cierto, puede ser un océano o un desierto, pero no lo es todo) ¿nos atreveríamos a lanzarnos para ver qué hay detrás? Y en lugar de idolatrar a el hombre o mujer que se expresa en el plano evocando las formas que dibuja, ¿seríamos capaces de mirarlos a los ojos en lugar de mirar sus pinturas?

Y gritar, en lugar de dibujar un grito.
Y llorar, en vez de escribir acerca de las lágrimas.
Y de sentirnos libres fuera del rectángulo sagrado que más que un oasis es a veces un cuarto de reclusión.


¿Qué preferís, sexo virtual o sexo real? ¿Símil de chocolate o cacao?

Blablablablablablabla bla bla blu bla bleh bleh bluh.

... ... ...

(Esto tenía un sentido hasta que ya no lo tuvo).
 

 (Continuará)

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